El rincón de las arañas

Un héroe nada lateral

13 Sep , 2017  

Prof. Hermes J. Sanabria

Si hay algo que uno nunca debe perder, además de la capacidad de asombro, es la esperanza. Esperanza en que vendrán hombres y mujeres dispuestos a cambiar el mundo, a brindar ejemplos a la juventud, a convertirse en héroes aun sin querer serlo. Por eso, cabe destacar que con la misma prestancia con la que llega a un cierre, con la misma precisión con la que desborda y mete el centro y con igual humildad que la que despliega sobre cualquiera de los dos laterales; un joven futbolista se convirtió en noticia por impedir un robo a una joyería.

No será este cronista quien dé el nombre de este héroe del deporte que por un día lo fue también en la vida. No importa que ya lo hayan hecho todos los medios, el 99% con más alcance que las letras que uno pueda llegar a poner sobre esta hoja en blanco. El hombre pidió que no se diera su nombre, entonces no podemos hacer más que cumplir con su voluntad. Así como nunca buscó la fama, como nunca quiso ser ejemplo de nada, pero sin embargo lo es; no quiere aplausos. Tampoco querría que eventualmente el delincuente frustrado y sus secuaces lo fueran a buscar, esto podemos inferirlo sin haberlo hablado con él. Si no se da el nombre de peligrosos delincuentes por ser primarios, ¿por qué habríamos de hacer público el nombre de quien juega de lateral, pero no es para nada lateral en la vida?

EA24, tales son las iniciales que lo identifican casi como una marca registrada en el mundo de la pelota. A partir de hoy, tendrá sobre sí una responsabilidad aun mayor sobre sus hombros. Ese que le juega en el puesto que usted le pida, ese que estudia una carrera universitaria, el que fue deportista olímpico, pero no tiene reparos en actuar si una injusticia lo sorprende en la vía pública; no es ni más ni menos que un héroe. Si hubiera tres millones como él, la realidad de este país sin dudas sería otra.

En un deporte lleno de ídolos con pies de barro, en un mundo cada vez más egoísta y mezquino, todavía quedan héroes de carne y hueso. La próxima vez que vea en alguna cancha a este sacrificado compatriota, no le grite nada que apunte a eventuales carencias técnicas; ni lo mande a estudiar para los parciales. Repare en el hecho de que él está del lado de adentro de la cancha, mientras usted pagó una entrada para verlo. Repare también en que seguramente usted no habría querido, ni hubiera podido correr al delincuente.

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